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En la próxima Gala ANOC el premio atleta legendario será para alguien que dejó su impronta como corredor combativo y bravo, logrando triunfos muy importantes en la época dorada del atletismo español.

Acaba de cumplir 58 años y nació en Albacete. Hijo de hortelanos, creció en un hogar que carecía de luz eléctrica y agua corriente. Su primer contacto con el mundo exterior fue a los quince años, gracias al atletismo donde ganó sus primeras carreras con zapatos, porque no tenía zapatillas. Fue en su ciudad natal, en el Taller Escuela Sindical, de la mano de don Evaristo, el profesor de Educación Física. Tras ganar le seleccionar para el campeonato escolar y en casa, donde había que arrimar el hombro, les dijo a sus padres que iba a recuperar Matemáticas, pensando que si hubiera dicho la verdad no le hubieran dejado ir a correr.

 

Dos años después, tras proclamarse subcampeón de España juvenil,  le fichó el Valencia, que le ofreció 10 000 pesetas al mes. Empezó a estudiar Formación Profesional y como cuenta él “sentía pavor cada vez que en el piso donde vivía sonaba el teléfono. Me daba miedo descolgarle porque ¡qué sabía yo de aquellos inventos modernos!”. El servicio militar le tocó pasarlo entre Logroño y Vitoria. Poco después, con 22, empezó a estudiar oposiciones a Policía Nacional y al tiempo, debido a su valía deportiva, recibió una beca para ir a vivir y entrenar a la Residencia Blume de Madrid. “Mi ídolo era Mariano Haro y en Albacete Miguel Ángel Cuevas. Luego en mi época corrí con gente muy importante, sólo en España coincidí con atletas de la talla de José Manuel Abascal, Antonio Prieto, Martín Fiz, Abel Antón o José Luis González”

 

Del Valencia pasó al Tierra de Almería y de allí fichó por el Mam, cuyas siglas corresponden a Miguel Ángel Monjas, quien fuera tiempo después anterior presidente de nuestra ANOC. Sólo en campo a través fue campeón de España de cross los años 85, 87 y 88. Anteriormente fue cuarto en categoría junior en el mundial de Glasgow. Y recuerda con especial cariño “mi victoria en el cross de Lasarte de 1986. Fue sin duda una de las más importantes”. Además, fue segundo en Elgoibar los años 84 y 85 y segundo también en el hipódromo guipuzcoano en el año 82.

 

Compitió más de veintiún años y calcula que totalizó unos 150 000 kilómetros.

 

Esparcia sucede en el palmarés de premiados por la ANOC  a Carmen Valero, Mariano Haro, Francisco Aritmendi, Antonio Prieto, José Luis González y Ana Isabel Alonso.